undécima

compañÍa

gallery/escudo

Fundada el 2 de Octubre de 1971

Se escuchan los tonos...

Nos miramos... es lejos dicen algunos, no estamos en el despacho.

Otro bombero escucha el 0-1, ¡es grande!

Caen los tonos

2° alarma de incendio....

 

Todos corren para equiparse, para participar. Reconozco que me demoré un poco más, es mi primera vez, mi primer incendio. Arriba de la bomba nuestro TTE1 indica las posiciones y roles que debemos tomar... Aaron, ¡equípate! Orden directa y clara, tendré que participar activamente. Me pregunto ¿estoy preparado, me siento listo?  El uniformarse en la bomba, además de ser una labor compleja en su ejecución, implica indirectamente el deseo de ser parte en la médula del siniestro… el "entrar" a ese infierno de forma voluntaria y consiente. Me respondí automáticamente, ¡no! No lo estoy, y cedí mí puesto a una bombera con más experiencia. No quería ser el "chiporro" aquel que no supo qué hacer, que se pudo accidentar, supongo que mi momento llegará pronto, donde deberé tomar el camino de la acción activa y entrar. Esta vez paso, esta vez prefiero vivir la experiencia desde la logística, entendiendo y aprendiendo a no tropezar con el material. 

 

Llegamos a la esquina de este gran incendio y nos esperaba un mar de acciones: ataque, búsqueda y rescate, corte de propagación, abastecimiento, todos corren a servir en un ballet que desde fuera se ve desordenado, pero que desde el interior está todo calculado y ensayado. Decido con certeza no entrar a ese infierno, es cierto; pero el trabajo afuera es enorme, la logística es crítica y se necesitan muchas manos, me pongo a disposición del teniente a cargo de la Compañía. Éste me indica que debo ayudar con las piscinas y el abastecimiento de agua... una labor que parece poco adrenalínica, poco interesante, pero a medida que pasan los segundos y el agua es desovada como rió sobre esa mole de metal en llamas… ¡exige mas!.. urge el correr a otorgar este útil elemento.

 

La bomba de la Undécima está encargada de la alimentación por avenida Santa Rosa. A su vez, el carro de rescate R11 asignado como puesto médico. ¡Siento ese orgullo interno de saber que estamos haciendo algo! Somos parte de la logística de un acontecimiento de proporciones que involucró a varios cuerpos de bomberos de la región metropolitana.

 

La labor se complica, se requiere con urgencia el encontrar una matriz de agua que no esté siendo usada por las bombas de ataque. La bomba de la Undécima compañía se apura en encontrar una solución, junto a la bomba de la Primera compañía. Se montan piscinas, se abren matrices, se regulan grifos y se extiende material para buscar el vital elemento. Se logra dar con una matriz a más de 400 mts del lugar. Los cuerpos de bomba a todo lo que dan, sacan y concentran en las piscinas decenas de metros cúbicos de agua, el fuego se ve a la distancia, el calor se siente a cuadras, ¡esto es un infierno!.

 

Es raro como el fuego da vida a sentimiento de camaradería y compañerismo. Los roces y mal entendidos quedan calcinados cuando estamos frente a ese enemigo en común. Todos se preguntan entre sí ¿estás bien, cómo vamos? En una necesidad aparente de estar preocupados por el otro, con su accionar. El miedo del comienzo se disipa, me doy cuenta de que mi labor exterior es de vital importancia. Agradezco a Dios la posibilidad de ayudar. Pienso en mi familia, mi esposa me escribe en reiteradas ocasiones, ¿cómo están?"... analizo y lo encuentro raro. No está pensando solamente en mí, directamente. Piensa en todos nosotros, en que cualquier baja o accidente seria una herida a nuestro "cuerpo", a nuestro todo como unidad. Pienso en eso y entiendo el que tomar la decisión de no entrar a la zona cero fue acertada.

 

El humo cubre una enorme extensión del cielo, ya no hay tantos voluntarios corriendo. La emergencia esta controlada, se da un respiro a las piscinas y su labor de extracción. Son las 5:00 am y ya llevamos 4 horas de trabajo continuos. Por fin podemos juntarnos como equipo: los de ataque, los del puesto médico, los de abastecimiento, nos miramos con esa sensación de adrenalina en el cuerpo, esa sensación de ahora evaluamos. Nos recordamos los detalles de nuestra llegada, de como salimos a este llamado ¡estamos bien!, y eso es lo que importa.

 

El trabajo se extiende hasta las 6:00 am aproximadamente. A esa hora los oficiales nos indican que debemos retornar... ¡Por fin! Recién ahora nos damos cuenta de lo cansado y grande que esto fue. El retorno a casa es alegre, nos damos apoyo contando casi como anécdota que lo "yeta" se fue y a cambio se dio una "alarma general de incendio".

 

B11, 6-10. Llegamos a descansar rápido, porque en un segundo podrían caer los tonos, me analizo, me doy ánimo y me juramento internamente: " para la otra, ahora si que entro".

 

 

Aaron Arriagada, bombero activo.

incendio en primera persona de un "chiporro"